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Mientras media España esta bajo cero grados yo me encuentro bajo el nórdico. Para ser exactos bajo el nórdico, una manta y sobre mi cuerpo llevo tantas capas que una cebolla parecería ridícula a mi lado. Sobre la mesita descansa un “cola cao”(lo siento por la publicidad gratuita) humeante que voy a tomarme mientras mi mente eyacula una palabra detrás de otra. Adoro ver dos dedos de escarcha en el cristal cuando me encuentro dentro de casa y puedo remolonear en la cama sin que las agujas del reloj me hagan sentir culpable.

He perdido la cuenta de los exámenes que he realizado durante estos últimos años, pero con algo de suerte, mucho esfuerzo detrás y a falta del de prácticas tuteladas, puedo decir que este ha sido mi último examen de la carrera. Ya haré un post melancólico, pero hoy no es noche, ni tengo cuerpo para ello. He aquí el motivo de dejar un café pendiente con ustedes, pero necesitaba tiempo para mí, para estudiar, para relajarme, para compartir momentos con los que más quiero y, sobre todo, para poder volver con un recambio de pilas Duracell a mi espalda.

Han pasado tantas cosas estos últimos meses y estos últimos años que cuando echo un vistazo atrás no puedo evitar sentir vértigo. Todo ha cambiado tanto y a la vez tan poco. Ha habido tantas idas, muchas venidas, innumerables sorpresas, momentos amargos y otros que resultaban empalagosos al gusto, gente que no merecía quedarse y personas que han cogido tu mano tan fuerte que puede que nunca quieran soltarla. Una de cal y otra de arena, alegrías y penas dicen, pero así es la vida señores.

La vida es una mujer

La vida es una mujer. La más zorra de todas. La que te deja con las ganas cuando le da la gana y te colma de atenciones cuando a ella le apetece. Es una zorra de las grandes. De las que es mala cuando quiere y buena cuando le interesa.

No sabes cuándo vendrá para hacerte el más feliz del mundo o para dejarte acurrucado en una esquina de la desgracia, pero sabes que siempre vuelve, para hacerte saber que está ahí, jugando contigo cuando y como le place.

Te hace comprender el sentido de ti mismo y a la vez perderlo y no saber dónde coño lo dejaste. Te maneja a su antojo. Y tú le sigues; como un perro sigue a su amo aunque no le preste mucha atención.

La vida

es 

una

zorra.

¿Acaso no llaman zorra a esa mujer que nos lleva, y nos trae, y nos ama, y nos odia, y nos folla, y nos abraza, y  nos hace encoger los puños en la cara y no podemos hacer nada por remediarla?

Fragmento amor y asco. Señorita Bebi

Hoy os dejo un look sencillito a la vez que favorecedor, con prendas básicas y aportando un toque sofisticado a una prenda tan urbana como puede ser una chaqueta tipo bomber. Os dejo el link directo dónde haceros con ella en la descripción de las prendas.

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[ bomberromwe ; pantalón: zara; blusa: mango; reloj: cluse; bolso: zara; zapatos: zara ]

Nos vemos la semana que viene y cómo dirían vuestras madres: “abrigaros mucho que hace frío” y que tengáis una bonita semana.

Con Amor,

A.

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10 thoughts on “Life in bomber

  1. Me encanta el look! No tanto pensar que la vida nos maneja a su antojo. Nosotros tenemos el control y podemos decidir a dónde nos lleva! Ánimo! Y a seguir sintiendo vértigo que es síntoma de que has vivido intensamente.d

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  2. Precioso post Ana! Una escritura estupenda, me ha encantado.
    El look es muy chulo y cómodo y estas guapiiiiisima, pero eso siempre.
    Un besote guapa!!!!

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