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Mi día ha empezado antes de lo normal, no se si el precio de tener puente compensa con tener que levantarme a horas en el que el sol aun no se ha decidido a salir. Mi cara de “compro horas de sueño” no necesita acompañarse de palabras. Dicen que el deporte por la mañana es bueno, que te carga las pilas y ayuda a empezar el día con optimismo y energía, pero os aseguro que una carrera de 10 minutos al metro a las siete y media de la mañana cuando aun tienes el desayuno en la boca, lo único que consigue es que empieces el día con tu estómago suplicándote que pares o que en breves te hará recordar hasta aquel primer puré que te comiste con tanto asco.

Acabo de terminar el libro “La luz de Candela” de Mónica Carrillo. Os prometo que antes de leerlo esperaba poco de esta novela, no es un libro de los que llamaría mi atención y sinceramente tampoco me preocupé de buscar de qué trataba. Me bastaba conocer quién era la autora y lo de haberme enamorado de sus microcuentos a través de twitter hizo el resto.

No soy una persona romántica, ni recuerdo la última vez que vi una película que se pudiera considerar ñoña, los gestos de cariño me salen contados. Pero todo sea dicho, si algo bueno tenemos las personas frías es que lo poco que demostramos lo hacemos de corazón.

Esta no era una historia de amor, o quizá si. Más bien es de desamor. O bueno digamos que, a través de la voz de Candela conocemos la cara y la cruz del amor. La emoción que se esconde tras los primeros besos, la pasión desatada,… pero también la angustia cuando todo eso se acaba, cuando se quiere con locura y te abandonan, las emociones de quien no recibe todo lo que da. Una novela que nos recuerda la importancia y la necesidad de amarse a uno mismo.

Os dejo unos fragmentos de él, espero despertar vuestra curiosidad.

“Saber que estás haciendo algo mal, que te estas equivocando, dispara las sensaciones. A mí me pasaba contigo. Como cuando sabes que si te tomas otro café no dormirás esa noche, pero te arriesgas. Y, efectivamente, te desvelas y pasas una noche de perros, pero eso no evita que la próxima vez vuelvas a arriesgarte. Tú eras mi cafeína. Mi expreso de medianoche…”

“Tuve que contar cien veces hasta diez para recomponerme y no romperme en mil pedazos. Y ahora puedo decirte que tomé la decisión correcta. Y, sin embargo, no pasa un día sin que me arrepienta de no haber tomado una opción diferente…”

“Te lo inventaste, Candela. El hombre de quien te enamoraste. Aquel a quien has dedicado tus días y tus noches todo ese tiempo no existe. Nunca existió. Y él no es el culpable. Fue tu imaginación y las ganas de que él encajara en ti como la pieza perfecta del puzle. Ahora te toca mirarlo sin el prisma de la idealización. Viendo las virtudes y los defectos, sobre todo los defectos, que antes eras incapaz de ver…”

“Y un día, sin tu esperarlo, me fui. Sin despedida, sin previo aviso, ni reproches. Porque a veces quedarse es ir demasiado lejos…”

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Tu no eres culpable de nada.

Ni yo.

Qué mala suerte la mía

quererte tanto. 

Qué mala suerte la tuya 

no quererte yo menos.

Qué buena suerte la mía 

quererte así.

Qué buena buena suerte la tuya

que te haya querido de este modo.

Qué mala suerte la mía

haberte inventado.

Qué buena suerte la tuya 

haberme encontrado.

Hasta la semana que viene preciosos,

Feliz fin de semana

Con amor,

A.

 

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19 thoughts on “El tiempo Todo Locura

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