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Son las 7 a.m., aún queda una hora para que mi despertador, bueno, el móvil comience a tambalearse en la mesita y ese sonido infernal atente contra mis oídos. Seamos sinceros, hasta la mejor canción del mundo puede convertirse en la más detestable si la usas de despertador.

No se el tiempo que llevo despierta, pero tras dar 212154651 vueltas (literales) he decidido levantarme. Cada vez escribo los post más apurada, un día de estos me va a pillar el toro, la vaquilla y, si hace falta, el torero también hará sus honores.

Como todo en esta vida ocurre por algo, hablar de despertadores no es solo una casualidad, acabo de terminarme uno de los mejores libros que he leído hasta ahora. Tiene por título “Verónica decide morir” y es del escritor brasileño Paulo Coelho. Si no lo sabéis o no lo habéis intuido ya, me encantan los libros que te hacen pensar, que te dan un soplo de realidad y como no, alguna que otra lección de vida. Puede que en futuras entradas os siga atormentando o deleitando, todo sea dicho, con fragmentos de él.

-Enseguida-repuso el doctor Igor, algo irritado por la interrupción-. Pero antes quiero que entienda usted una cosa: dejando aparte algunos casos patológicos graves, las personas pierden la razón cuando intentan huir de la rutina. ¿Lo ha entendido?
-Lo entedí muy bien-respondió ella. Y si usted piensa que no seré capaz de cuidar de mi hija, puede quedarse tranquilo: yo nunca intenté cambiar mi ida.
-Que bien- el doctor Igor mostraba un cierto alivio-. ¿Imagina usted un mundo en el que, por ejemplo, no estuviésemos obligados a repetir todos los días de nuestras idas lo mismo? Si decidiéramos, por ejemplo, comer solamente cuando tuviéramos hambre: ¿cómo se organizarían las amas de casa y los restaurantes?
<<Sería más normal solo cuando tuviésemos hambres>>, pensó la mujer, pero no dijo nada, temerosa de que le prohibiesen hablar con Veronika.
-Sería una confusión muy grande dijo ella-. Yo soy ama de casa y lo comprendo muy bien.
-Entonces tenemos el desayuno, el almuerzo y la cena. Debemos despertarnos a una determinada hora todos los días, y descansar una vez a la semana. Existe la Navidad para hacer regalos, la Pascua para pasar tres días en el lago. ¿A usted le gustaría que su marido, solo porque le entró un arrebato de pasión, quisiera hacer el amor en la sala?
<<¿De qué está hablando este hombre? ¡Yo bine aquí para ver a mi hija!>>
-Me entristecería- respondió la madre de Veronika con mucho cuidado, esperando haber acertado.
-¡Muy bien!-bramó el doctor Igor-. El lugar para hacer el amor es la cama. Si no, estaremos todos dando mal ejemplo  propagando la anarquía.

¿Alguna vez os habéis parado a pensar en lo condicionados que vivimos? En lo bonito que sería salir de la rutina impuesta de vez en cuando y hacer las cosas con ganas, con ilusión, con pasión,…

Y hasta aquí llego hoy, la semana que viene más y (no sé) si mejor. Me despido con un nuevo look: bomber bordada, falda de polipiel roja y como toque final, el leopardo a mis pies.

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[Bomber:zara; camisa blanca: mango; falda polipiel: zara; bolso: blanco; manoletinas: primark]

Que tengáis un feliz fin de semana, 

Con amor,

A

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One thought on “Conditioned…

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